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‘Crowdfunding’ y ‘crowdlending’: el nuevo idioma de los préstamos entre particulares

21/11/2016

La crisis económica y financiera mundial que hemos atravesado en los últimos años provocó una importante caída en la concesión de créditos. Para satisfacer las demandas de inversión que seguían existiendo en el mercado y apostando inicialmente por una vertiente más social, se institucionalizaron las que hoy son dos de las principales vertientes de las fintech: el crowdfunding y el crowdlending. Esto es: la financiación entre particulares tanto para invertir en proyectos determinados como para prestar dinero.

El crowdfunding es una de las primeras formas de financiación alternativa que se extendió y brinda la posibilidad de invertir o contribuir de manera relativamente sencilla, a través de una plataforma tecnológica online, en diferentes proyectos. "A través de internet la gente puede pedir los fondos que necesita para sus proyectos a cambio de una participación", resume Juancho Arregui, CEO de Brickfunding, un agregador de crowdfunding inmobiliario.

En la actualidad, son cuatro los tipos de crowdfunding más extendidos. El de donación se limita a la aportación de fondos de forma altruista o desinteresada para un proyecto generalmente de carácter social. El siguiente paso es el crowdfunding de recompensa, que se emplea especialmente en el sector cultural e implica que hay un inversor o mecenas que recibe una contraprestación de cualquier tipo, generalmente "simbólica". El riesgo incrementa con los dos últimos tipos: el equity crowdfunding y el crowdlending. "El equity crowdfunding supone que el inversor tome una participación de la empresa o proyecto a cambio de una promesa de beneficios futuros", explica el CEO de Brickfunding. Esta es la opción que más riesgo implica pero también la que puede aportar una mayor rentabilidad.

"En Brickfunding utilizamos el modelo del equity crowdfunding aplicado al sector inmobiliario", explica Arregui. "En nuestro caso siempre hay un activo inmobiliario que respalda la inversión", dice para justificar la mayor seguridad que aporta su modelo de negocio. Así, se limita la posibilidad de pérdida de lo invertido "y los tipos de interés son más interesantes".

El último tipo de crowdfunding y que ha adquirido una identidad propia en el mercado en los últimos años es el crowdlending: los préstamos participativos. En esta modalidad, una persona o una entidad necesita fondos para desarrollar un proyecto y busca a otras dispuestas a prestárselo a cambio de un interés. Esta es la vertical por la que apuesta Zänk, una plataforma online especializada en los préstamos peer to peer en el sector educativo que recibe 30.000 usuarios únicos cada mes.

El modelo de negocio de Zänk se basa en acuerdos con escuelas de negocio o posgrado mediante los cuales ofrecen financiación a sus alumnos para hacer estos cursos. "Se trata de poner en contacto esas necesidades con un grupo de inversores que pueden aportar los fondos", explica Luis Reig, cofundador de Zänk. Los intereses son abonados a veces por la escuela o por los alumnos y dado que se trata de un sector muy particular como es la educación, la tasa de morosidad registrada es especialmente baja, lo que reduce así el riesgo de la inversión.

El crowdlending, no obstante, también puede ser de tipo empresarial cuando el objetivo es financiar a empresas que necesitan fondos para, por ejemplo, realizar descuentos de pagarés, factoring o requieren de préstamos de inversión. Lo que hace el crowdlending, en definitiva, es poner en contacto a personas que necesitan fondos con inversores que quieren rentabilizar su dinero asumiendo un bajo riesgo.

Autor: Bankia Fintech