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Categoría: Tendencias

El futuro es conversacional

03/09/2018

Primero fueron las líneas de comando. Después llegó Windows. Y, más recientemente, las superficies táctiles. La tendencia está clara: buscar interfaces más intuitivas. Hace 20 años, una persona tenía que ser adecuadamente formada para usar un ordenador escribiendo código, pero hoy hasta un niño pequeño es capaz de hacerlo. La voz, la visión, el tacto, e incluso, el olfato. Todas son válidas, aunque una parece destacar sobre las demás: la voz. Así es cómo interactuamos con las personas que tenemos cerca. No le escribimos un mensaje a quien tenemos a nuestro lado, le hablamos. Y por eso el sector tecnológico ya asegura de forma unánime que la voz será la próxima gran revolución de la computación y la tecnología. Y eso, sin duda, también tendrá su traslación al universo de la banca.

Y es que la nueva generación de sistemas se construirá basándose en lo conversacional. Las interfaces se van a centrar en el humano y serán la forma habitual en la que accedamos a los datos. Y servirán tanto para recibir instrucciones durante una cirugía como para seguir una receta en la cocina o gestionar un porfolio de inversiones.

El verdadero potencial de la voz es su capacidad para desbloquear los sistemas digitales para toda la población. Hasta ahora, la tecnología estaba restringida a un segmento específico de población, especialmente, a los nativos digitales, pero su penetración era mucho más compleja en personas más mayores. Por ejemplo, una persona de 60 años tendrá, muy probablemente, más dificultades a la hora de utilizar una tableta. Y lo mismo pasa con los niños que no saben hablar ni escribir. Pero lo que sí saben ambos es utilizar aplicaciones de videoconferencia para hablar con quieres están lejos. Porque las interfaces conversacionales rompen esas barreras. Además, mejoran la experiencia del cliente. Sin olvidar los beneficios potenciales para la productividad y la eficiencia de la empresa.

En el caso específico de las finanzas y la banca, las posibilidades son infinitas. Los asistentes virtuales basados en sistemas de Inteligencia Artificial y Machine Learning se pueden convertir en una herramienta idónea para hacer que el banco esté más cerca de su cliente y disponible las 24 horas del día los 7 días de la semana para cualquier gestión. Pero, además, abre la puerta a nuevas oportunidades de interacción hasta ahora impensables como, por ejemplo, el tiempo a veces muerto que pasamos conduciendo. No podemos tocar, no podemos leer, pero sí podemos hablar sin ningún problema en carretera o en un atasco. Así, como en el coche, son numerosos los ejemplos que, gracias a la implantación de estos sistemas de Inteligencia Artificial y Machine Learning puedes trasladar la gestión de nuestras finanzas personales a cualquier escenario casi sin pensarlo.

Algunos ejemplos

En Estados Unidos los asistentes de voz dotados de Inteligencia Artificial están razonablemente extendidos. Siri, de Apple, puede ser el más conocido en España, pero sin duda al otro lado del atlántico es Alexa, de Amazon, quien se lleva la palma. Este asistente puede integrarse en su propio dispositivo físico, en una nevera o en un coche, y es capaz de entender y ofrecer soluciones a todo tipo de cuestiones. Tanto es así, que grandes bancos como JP Morgan ya ofrece a sus clientes a través de este asistente la posibilidad de recibir informes de analistas y consultas concretas y el banco está probando ya otras funciones, como proporcionar el precio de bonos y permutas.

Otras entidades, como Bank of America, han optado en cambio por desarrollar su propio asistente virtual basado en la voz. En su caso, su asistente virtual, Erica, se encuentra dentro de la app del banco y funciona como un chatbot que puede hacer recomendaciones para ahorrar más y gestionar nuestras finanzas mejor, ofrecer nuevos productos del banco o responder las preguntas del cliente.

Autor: Bankia Fintech.