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Digitalización y regulación ante la entrada de nuevos 'players' en la banca

01/04/2019

La intersección entre regulación y tecnología es el elemento clave en la transformación del sector financiero y su modelo de negocio. Esta es una de las conclusiones que se desprende del informe de PwC Unión Bancaria, el reto de ser digital y regulado. Son muchos los análisis que confrontan la capacidad transformadora de los nuevos actores de la industria financiera. Según la consultora, esta digitalización ya no es una opción para la banca tradicional (no es ‘ser o no ser’, es ‘cómo serlo’), que mira todavía ‘dudosa’ la aparición de nuevos players que vienen con un halo de disrupción en clave tecnológica. En este punto es donde el informe establece una diferencia entre las fintech y los gigantes tecnológicos.

De un lado, según PwC, las fintech se configuran como empresas de pequeño y mediano tamaño que apuestan por los nichos de mercado de mayor rentabilidad, donde ponen a disposición de la banca tradicional sus desarrollos tecnológicos. Aunque dibuja en algún momento en el informe un escenario de competencia, no se entiende la relación de las fintech con la banca sino en clave de co-creación. Es fundamental para la industria bancaria entender que puede, en colaboración con las fintech, desarrollar nuevos, productos, servicios o reducir costes a través de tecnologías como blockchain, IA o Machine Learning. Así lo demuestra el programa Bankia Fintech by Innsomnia, que ya celebra su cuarta convocatoria.

Del otro lado, se presentan las grandes tecnológicas, también llamadas GAFAA (Google, Apple, Facebook y Amazon, entre otras), con una fuerte capitalización bursátil, que sí suponen una potencial competencia que amaga con entrar en el sector rompiendo ciertos pilares sobre los que se asentaba el sector hasta el momento. Las grandes tecnológicas pueden aportar un valor diferencial, por su conocimiento del cliente y por su “frescura” en términos reputacionales.

Este proceso de transformación digital aboca a los bancos a la toma de decisiones desde un punto de vista estratégico, para anticiparse a los cambios que empiezan a vislumbrarse y aprovechar las oportunidades latentes.

Regulación y ciberseguridad

La regulación se convierte en factor determinante, en la medida en la que la entrada de los gigantes tecnológicos se pueda concretar en la concesión de créditos o la comercialización de productos financieros, ya que esto supondría un incremento del riesgo del propio sistema bancario.

La traducción en términos de regulación será el aumento de las exigencias a la banca por parte de la Unión Bancaria y las autoridades regulatorias, orientándolas a reforzar sus niveles de capital y el control de sus riesgos. Es aquí donde la entrada de las grandes tecnológicas puede encontrarse con un importante freno, ya que el tratamiento regulatorio que reciban los nuevos competidores (capital y liquidez) decantará la manera en la que se introducirán en el sector: convertirse en bancos tradicionales o abarcando campos específicos donde generar sinergias con su negocio principal.

Ante el nuevo escenario, la banca tradicional va a tener que mirar de frente a otro de los retos en los que parte con desventaja: la ciberseguridad. El Fondo Monetario Internacional cuantificó en 2018 las pérdidas de los ataques cibernéticos para la banca mundial entre 97.000 y 351.000 millones de dólares anuales, mientras que las recomendaciones del informe de PwC, apuntan a un mejor y mayor alineamiento de la estrategia de ciberseguridad con la estrategia global de las entidades. Es de nuevo, un campo abierto de la banca para trabajar opciones de desarrollo y co-creación con las fintech, que ponen a su disposición un arsenal tecnológico sólo aprovechable desde la integración de estos pequeños actores en la estrategia de las entidades, que ha de virar ineludiblemente hacia una visión customer centric.

Autor: Bankia Fintech.