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¿Sería problemática una sociedad sin efectivo?

03/12/2018

Banque du Canada acaba de publicar un paper en el que los expertos se plantean cómo, en un caso hipotético pero sin duda factible, abordarían las entidades financieras y monetarias principales del país la transición hacia una sociedad sin efectivo. El estudio se detiene en las medidas que debería acometer el Banco Central para reducir el impacto en los pagos, política monetaria, estabilidad financiera o el segnoriage. La conclusión es clara: el sistema resistiría sin grandes consecuencias.

Este estudio viene a sumarse a la estrategia de la Banque Nationale, anunciada hace ya dos años, en la que instaba a las autoridades financieras canadienses a “garantizar una mayor trazabilidad de las transacciones, a luchar contra la evasión fiscal y reducir los costes de transacción de los actores económicos eliminando el dinero en su forma física”, en palabras de Claude Breton, vicepresidente de Banque Nationale. Fue esta entidad financiera quien propuso que Québec sirviera de laboratorio para implementar la sociedad sin efectivo.

Suecia y Dinamarca, por delante

En este mismo sentido, el gobierno de Suecia está intentando dar respuesta a una realidad que ya parece imparable. Si en 2010 se advertía que este país nórdico había dejado de utilizar billetes pequeños, ahora apenas se realizan transacciones con los de 500SEK (50 euros aproximadamente). Y es que todos los datos reman en una misma dirección: la inminente desaparición del efectivo a favor del pago electrónico. En Canadá, el dinero físico más demandado son los billetes a partir de 100$, pero se destinan al ahorro.

Una quinta parte de la población sueca (alrededor de diez millones de personas) ya no usa cajeros automáticos y más de 4.000 ciudadanos ya se han implantado unos chips en las manos que les permiten realizar compras diarias, pagar el transporte, etc. sin necesidad de contar, siquiera, con tarjetas bancarias o dispositivos móviles (APPs de pago). El Gobierno asume esta realidad como una urgencia: “tenemos que pensar si esto es bueno o es malo y no sólo dejar que suceda sin hacer nada”, fueron las declaraciones de Mats Dillén, responsable del Comité de Expertos designado por el ejecutivo sueco para abordar esta problemática, recogidas por el New York Times.

Por su parte, el gobierno danés está trabajando en una estrategia a largo plazo para hacer frente a esta realidad. El primer paso fue autorizar que gasolineras, restaurantes y tiendas pudiesen rechazar el pago en efectivo.

Brecha Generacional

En general, todos los países que están trabajando en esta línea coinciden en que el objetivo principal es, en primer lugar, responder a una realidad que viene marcada por una brecha generacional en la que los llamados millennials han irrumpido con fuerza obligando a la digitalización de las transacciones financieras. Entre el 80% y el 95% de la población europea entre 18 y 24 años no usa dinero en efectivo, incluso para las operaciones de menor valor económico, dando prioridad a los instrumentos de pago electrónicos. Tal y como recoge el paper del Banque du Canada, el Banco Central debería plantearse una divisa digital (Central Bank Digital Currency).

En segundo lugar, el objetivo es eliminar los costes administrativos y financieros que implica el manejo de dinero en efectivo. Sin embargo, en este punto, el paper de la Banque du Canada advierte de una doble lectura: la desaparición del efectivo implicaría también la contracción del balance de los bancos centrales, que a su vez se reflejaría en el coste de producir la moneda y, por ende, en los ingresos del gobierno.

Aun con todo, los países que están liderando esta transición ven con optimismo la resolución de los problemas que acompañarían a una sociedad que, voluntariamente, decide prescindir del efectivo. Y la solución tiene un denominador común: la innovación en el ámbito de las finanzas y la ciberseguridad.

Autor: Bankia Fintech.